La Casa

En la actualidad, el nombre de Grifols es mundialmente conocido. Es el de una compañía global con más de 27.000 personas en plantilla, dedicada a desarrollar productos para el bienestar de los pacientes. Pero los inicios de esta empresa única son humildes, y la historia empieza en el seno de una familia y su hogar, en España a principios del siglo XX.

Una empresa familiar

Hace más de un siglo, el médico homeópata Josep Antoni Grifols Morera, contagia su pasión por la ciencia a su hijo. Años después, el joven Josep Antoni Grifols i Roig con la ayuda de sus hijos, convierte el domicilio de Barcelona en un laboratorio.

En 1909 y en colaboración con compañeros de estudios, Josep Antoni Grifols i Roig inaugura el Instituto Central de Análisis Clínicos, Bacteriológicos y Químicos, la génesis de Grifols. En la década de 1920, Josep Antoni se hace cargo del laboratorio dedicado principalmente, a análisis clínicos y fabricación de vacunas.

 

Avance en la transfusión

El 23 de mayo de 1928, el Dr. Grifols i Roig demuestra en España que la sangre puede ser donada, almacenada y más tarde transfundida sin que donante y paciente estén presentes al mismo tiempo.

En esa fecha, el dispositivo de transfusión de Grifols se presenta a la Real Academia de Medicina de Barcelona. Al estar basado en el trabajo de otros científicos, Josep Antoni perfecciona el sistema estéril.

Un paso adelante en la conservación del plasma: la liofilización

Los hijos Josep Antoni y Víctor aprenden el oficio junto a su padre en el hogar familiar, tal y como lo hizo su padre antes que ellos.

En 1939, al final de la guerra civil española, se hacen cargo del negocio familiar y deciden repartir las responsabilidades según su talento individual: Josep Antoni asume la dirección científica y Víctor la dirección técnica.

Esencial en su estrategia comercial es la liofilización, un proceso que deshidrata sustancias manteniendo sus propiedades y alargando su conservación. La liofilización puede aplicarse de manera efectiva al plasma, con potencial y ventajas para la emergente actividad de la empresa.

La compañía obtiene la patente del proceso en 1943, pero por falta de maquinaria en el mercado nacional, Grifols tiene que construirse su propio equipo.

La apertura del banco de sangre

En 1945, la compañía abre un banco de sangre inspirado en el pionero trabajo del Dr. Duran i Jordà en la guerra civil española. El banco suministra sangre a hospitales y plasma para transfusión.

Ante la escasez de soluciones parenterales en el mercado, Grifols decide fabricárselas. Esta es la primera incursión en una especialidad sanitaria que más tarde será una actividad fundamental de la empresa.

Plasmaféresis: la clave del futuro de la empresa

El infortunio golpea a la familia Grífols en 1958 con la muerte de Josep Antoni Grifols i Lucas a los 41 años. Sin embargo, deja un legado de gran impacto para la empresa y la medicina: la plasmaféresis.

Todavía vigente, es una de las técnicas fundamentales en la industria de los derivados del plasma.

Mediante la plasmaféresis se inyectan al propio donante sus células sanguíneas y plaquetas una vez extraído el plasma de su donación de sangre.

El organismo regenera el plasma extraído en dos días. En cambio, necesita 90 para recuperarse de una donación de sangre. La donación de plasma puede ser más frecuente y se obtiene una mayor cantidad sin riesgo para la salud del donante.

Los padres de la hemoterapia

La albúmina es una de las proteínas plasmáticas descubiertas y aisladas por Edwin Joseph Cohn a principios de los años cuarenta. Gracias a ese trabajo, él junto con Josep Antoni Grifols i Lucas, son considerados los padres de la industria de los derivados del plasma.

En España, Grifols industrializa el método del fraccionamiento del plasma del Dr. Cohn, en una planta que produce albúmina e inmunoglobulinas. Actualmente, el fraccionamiento industrial del plasma es una parte esencial de nuestra actividad.

Las técnicas y la disponibilidad de cantidades significativas de plasma permiten a la compañía industrializar su actividad y así poder ayudar a mejorar la calidad de vida de un mayor número de pacientes de todo el mundo.

En conclusión: el trabajo del Dr. Grifols i Lucas es un punto de inflexión para el mundo de la hemoterapia, que además ayuda a que la empresa familiar llegue a ser una de las líderes del mundo.