POR QUÉ DEDICAMOS UNA SEMANA AL PLASMA

Un recurso que aún es un
 gran desconocido

Cada año, durante la primera semana de octubre, las asociaciones de pacientes, los profesionales sanitarios y la industria del plasma celebran la Semana Internacional de Concienciación sobre el Plasma. El motivo es sencillo: el plasma es una parte fundamental de la sangre y, sin embargo, sigue siendo un gran desconocido para la mayoría de ellas.

En Grifols sabemos que detrás de cada vial hay una cadena que empieza en una decisión personal —la de alguien que decide donar— y termina en un paciente impresionado gracias a ese gesto de generosidad.

¿Qué es el plasma?

Es el componente más abundante de nuestra sangre y el menos conocido. En poco más de un minuto te contamos qué es exactamente y qué contiene.

El componente más abundante de la sangre

La sangre no es un líquido uniforme. Si la dejamos reposar, se separa en dos partes bien diferenciadas. La que ocupa más volumen no son los glóbulos rojos, sino un líquido de color amarillo claro o dorado: el plasma. El plasma representa aproximadamente el 55 % de nuestra sangre. El 45 % restante lo forman los glóbulos rojos (alrededor de un 44 %) y, en una proporción mucho menor, los glóbulos blancos y las plaquetas (en torno a un 1 %).

  • Plasma: transporta proteínas, nutrientes y hormonas por todo el organismo.
  • Glóbulos rojos: llevan el oxígeno de los pulmones a los tejidos.
  • Glóbulos blancos y plaquetas: defienden frente a infecciones y participan en la coagulación.

Y dentro del plasma, las proteínas

El plasma está compuesto en su mayor parte por agua: un 92 % del volumen. Las proteínas representan sólo un 7 % y el 1 % restante corresponde a otras sustancias, como sales minerales, hormonas o nutrientes.

Ese 7 % es lo que hace del plasma un recurso extraordinario. Entre esas proteínas hay inmunoglobulinas, que son la memoria de nuestro sistema inmunitario; albúmina, que mantiene el equilibrio de líquidos en el organismo; y factores de coagulación, que permiten que una herida deje de sangrar. Cuando el cuerpo de una persona no produce alguna de estas proteínas, o no la produce en cantidad suficiente, aparecen enfermedades graves.

Un recurso que no se puede fabricar

Las proteínas plasmáticas no pueden sintetizarse en un laboratorio. No hay forma de producirlas industrialmente ni de sustituirlas por un compuesto químico equivalente. La única fuente posible es el plasma de personas sanas que deciden donarlo.

Por eso hablamos del plasma como de un recurso esencial y limitado. Cada tratamiento que llega a un paciente existe porque antes alguien, en algún lugar, dedicó parte de su tiempo a donar.

Dos formas de obtener plasma

Existen dos formas de obtener plasma, y la diferencia entre ambas explica buena parte de cómo funciona el sistema.

A partir de una donación de sangre

En una donación de sangre se extrae sangre completa y, después, se separa en tres productos distintos: glóbulos rojos, plaquetas y plasma. Es un proceso rápido —alrededor de media hora— del que se obtiene una cantidad limitada de plasma.

Mediante plasmaféresis

La plasmaféresis es una donación específica de plasma. La sangre se extrae y pasa por un separador celular que retira únicamente el plasma; el resto de componentes —glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas— se devuelven al donante por la misma vía durante el propio proceso.

Como el organismo recupera el plasma con rapidez y los demás componentes no se pierden, la plasmaféresis puede repetirse con mucha más frecuencia que la donación de sangre.

El viaje del plasma

Entre la donación y el paciente hay meses de trabajo, miles de controles y varios países de por medio. Este es el recorrido completo.

De la donación al paciente, paso a paso

El camino que recorre una donación hasta convertirse en medicamento es largo y está sometido a controles en cada una de sus fases. Estas son las etapas principales:

Donación

La persona donante acude a un centro autorizado, donde se comprueba que cumple los requisitos de salud establecidos antes de cada donación.

Análisis y cribado

Cada donación se somete a pruebas para verificar su seguridad. Ninguna unidad continúa el proceso sin haberlas superado.

Almacenamiento

El plasma se congela y se conserva en condiciones controladas hasta su envío a las plantas de fraccionamiento.

Producción

Mediante el fraccionamiento, las distintas proteínas del plasma se separan y se purifican paraobtener cada uno de los medicamentos.

Llenado y distribución

El producto final se envasa, se vuelve a controlar y se distribuye hasta los hospitales y farmacias que lo dispensan.

7-12 meses entre la donación y el paciente

Entre el momento de la donación y la llegada del medicamento al paciente pueden pasar entre siete y doce meses. Esa es una de las razones por las que la donación regular resulta tan importante: el sistema necesita un flujo constante y previsible para poder responder a una demanda que no deja de crecer.

Calidad y seguridad en cada etapa

La trazabilidad es total: cada donación puede seguirse desde el centro donde se realizó hasta el lote de medicamento del que forma parte. A los controles propios de la industria se suman los de las autoridades sanitarias, que inspeccionan de forma periódica tanto los centros de donación como las plantas de producción.

Los pacientes que dependen del plasma

Los medicamentos derivados del plasma tratan enfermedades crónicas, hereditarias y, en muchos casos, potencialmente mortales. Se administran a personas con déficit de alguna proteína plasmática y también en situaciones críticas: hemorragias graves, grandes quemados, infecciones o cirugías de envergadura.

Entre las patologías que dependen del plasma se encuentran las inmunodeficiencias primarias, la hemofilia y otros trastornos de la coagulación, el déficit de alfa 1 antitripsina o determinadas enfermedades neurológicas de origen inmunitario.

“El plasma es un soporte para mantener mi vida a flote y seguir haciendo las cosas que me gustan.”

Sergi García, 17 años Conviviendo con una inmunodeficiencia primaria